Cantabria. Que no te puedes perder. ¿Qué ver?¿Qué hacer?

Lugares que no te puedes perder en la Costa Cantábrica

Hace ya más de un año, en septiembre de 2017, por sorpresa, me apunté al viaje que tenían planeado unos amigos.

Lo único que tenían claro en aquel momento era que irían al norte y que sería un viaje por carretera. A mi me empezaron a rondar la cabeza muchísimos lugares que visitar y planes por hacer que había visto con anterioridad en Internet o en revistas de viajes pero aún no había nada claro.

Unos días después encontramos un vuelo con Ryanair a Santander desde el aeropuerto de Málaga súper barato, solo 55€, así que no podíamos desaprovecharlo y en aquel momento empezamos a idear nuestra ruta.

RUTA DE TRES DÍAS POR CANTABRIA

Realmente esta ruta de tres días fue parte de un viaje que duró 1 semana donde además visitamos Asturias y el País Vasco. Las entradas las voy a dividir por Comunidades Autónomas porque me resulta más sencillo de redactar.

Nuestro viaje empezó en Cantabria, ya que el avión llegaba hasta Santander así que nos cogimos unos apartamentos llamados Alday en Maliaño, una localidad del municipio de Camargo situado junto a la bahía de Santander a tan solo 5 km de la capital, a unos 5 minutos de Santander en tren, la parada la teníamos a dos minutos a pie del apartamento y el billete de tren nos costaba 1,15€ ida y vuelta.

Los apartamentos son bastante recomendables el coste total de dos noches ha sido de 150€, pero teniendo en cuenta que el grupo era de 5 personas, fue super económico. El único pero es que para ir hasta la ciudad tienes que coger el transporte público.

Los dos primeros días de viaje los pasamos por Santander y alrededores.

Al poner un pie por primera vez en Cantabria, sientes desde el minuto uno lo que ya vislumbras desde el avión, una mezcla de mar, tierra y naturaleza que te deja sin palabras.

El verde de los campos cántabros lo inunda todo junto con la inmensidad y bravura del mar Cantábrico rompiendo contra los inmensos acantilados que bordean toda la línea costera de esta preciosa Comunidad Autónoma.

Para desplazaros del aeropuerto hasta vuestro alojamiento lo que yo recomiendo es moverse en taxi, no es barato, porque te cobran tarifa aeropuerto, nosotros por ejemplo, por un viaje de 5 minutos o menos en coche hasta el apartamento pagamos unos 11€, pero es lo más rápido. Podéis ir en autobús también.

Una vez nos apeamos de todo el equipaje y después de inspeccionar un poco el apartamento nos fuimos corriendo a la calle para buscar la parada del tren de cercanías y poner rumbo a Santander, lo estábamos deseando.

SANTANDER

La primera toma de contacto con el Norte fue la zona centro de Santander, dimos un paseo por el puerto, haciendo una pequeña parada en el Centro Botín, recorriendo con tranquilidad el Paseo y  los Jardines de Pereda para llegar finalmente hasta la Playa del Puntal y la Península de la Magdalena con el imponente Palacio que la corona.

Para volver a la zona centro de la ciudad decidimos volver en autobús porque la verdad que para llegar a la zona de la Magdalena andamos unos cuantos kilómetros y ya estábamos cansados de todo el día de viaje y era la hora de tomar una buena cena.

Para comer elegimos hacer un alto en la plaza de la Catedral en un local del mismo nombre donde nuestra primera toma de contacto con la gastronomía cántabra no podía ser otra que pedir unos bocatas de rabas y una ensalada de anchoas del cantábrico. La verdad que me podían vender una anchoa normal sin ninguna denominación y no enterarme pero aquellas estaban buenísimas.

Otra zona que no os podéis perder es la Playa del Sardinero donde nos encontramos con un montón de casas y palacetes de estilo afrancesado y el Casino que son una preciosidad.

Decidimos terminar el día retirándonos al apartamento porque necesitábamos meternos en la cama para reponer fuerzas de cara a todo lo que nos esperaba.

SANTILLANA DEL MAR

El segundo día decidimos levantarnos sin prisa y tras darnos una buena ducha nos fuimos a la estación de bus de Santander porque hasta el día 3 no teníamos alquilado el coche.

Después de mirar los buses que salían en un tiempo más o menos lógico(no íbamos a ir a un sitio que estuviese a dos horas y que además el bus saliese en media hora) nos decantamos por Santillana del Mar.

Este pueblo lo teníamos apuntado en nuestra lista de visitas imprescindibles. Santillana es un pueblo precioso, una villa medieval en medio de una naturaleza espectacular llena de prados verdes y vaquitas sueltas en todos ellos. En primer lugar nos dirigimos a la oficina de turismo, yo creo que este es importante porque ellos te pueden dar pautas de por donde empezar, de horarios de lugares que puedes visitar…

Paseamos por sus calles con tranquilidad, deleitándonos con cada construcción y con cada calle que nos íbamos encontrando, todas sus calles son empedradas y muy bonitas, en cada una de ellas puedes sacar la foto “Pinterest”.

En el centro del pueblo justo en frente de la Colegiata de San Julián nos hemos parado a tomar un aperitivo en “Casa Cossio” donde hemos tomado un vaso de sidra y unas cañas acompañando la comida.

Nuestro plan después de Santillana era irnos en bus a San Vicente de la Barquera pero la espera era de 2 horas así que decidimos volvernos a Santander para no perder la tarde y explorarla un poco más.

PARQUE DE LA NATURALEZA DE CABÁRCENO

Nuestro segundo día de viaje, a primera hora dejamos el apartamento y pusimos rumbo al aeropuerto donde nos esperaba nuestro super Peugeot Traveller de 9 plazas, para poner rumbo hasta el Parque de la Naturaleza de Cabárceno.

El Parque se recorre en coche, es muy cómodo la verdad, y cuenta con un montón de señales en las que indica qué animales te puedes encontrar en cada dirección.

Yo tenía unas expectativas muy altas con este parque, no se porque la verdad, y aunque es enorme y está muy bonito, hay un montón de animales para ver, la entrada cuesta 30€ y me parece un poco excesivo. Lo que más me gustó fue el teleférico, que ofrece unas vistas preciosas desde el aire.

No obstante, nos quedamos fascinados con los osos y estuvimos un buen rato contemplándolos.

Lo que pasa con este parque es que los animales tienen espacios tan grandes donde estar que si no paras cerca de donde se encuentren a veces es difícil verlos.

SAN VICENTE DE LA BARQUERA

En nuestro camino de Cantabria hacía Bilbao pasamos por varios punto de la costa en los que teníamos que hacer parada si o si, uno de ellos era este pueblo.

San Vicente nos dejó sin palabra porque no nos esperábamos que al hacer el cambio de rasante de la carretera por la que íbamos nos fuésemos a encontrar en medio de esa enorme ría que entra desde el mar y te deja sin palabras.

PARQUE NATURAL DE OYAMBRE Y PLAYA DE GERRA

Esta fue una de las zonas de la Comunidad que más llamó mi atención porque desconocía su existencia y me quedé fascinada con la belleza de este lugar.

El Parque Natural de Oyambre está situado entre los municipios de San Vicente de la Barquera, Valdáliga y Comillas.

Cuenta con una variedad paisajística enorme, en él nos podemos encontrar desde marismas a playas de arena kilimétricas que no te dejarán indiferente.

Algo que llamó muchísimo mi atención fueron las dos rías enormes que destacan, junto con las playas, por encima de todo lo demás, son las rías de San Vicente de la Barquera y la ría de la Rabia.

De verdad que no os podéis perder esta zona si visitáis Cantabria, es una maravilla.

ORIÑÓN

Oriñón es una localidad perteneciente al municipio de Castro Urdiales, en el que sólo nos paramos en la entrada por falta de tiempo, aunque bueno, dejarte cosas sin ver siempre es la escusa perfecta para volver.

Este pueblo, del cual no había oído el nombre en mi vida, me sorprendió por la enorme ría que se forma en la desembocadura del río Agüera, donde se mezclan el agua dulce del río y salada del Mar Cantábrico.

Cuenta con una playa de arena enorme que se ve impresionante desde la carretera.

Se respira una tranquilidad enorme, apenas vimos a unos cuantos vecinos y a unos cuantos surferos con sus furgonetas aparcadas a pie de playa dando cera a sus tablas preparados para meterse al agua.

PLAYA DE LANGRE

Otra playa que me gustó mucho, de hecho he leído en mucho sitios que es la playa más bonita de Cantabria, fue la Playa de Langre. Está un poco más perdida y el camino para llegar a ella es más largo que el de la Playa de Guerra por ejemplo, ya que esta última tiene la carretera que bordea la costa al lado.

Esta playa es un arenal cercano a la localidad de Langre, en el municipio de Ribamontán al Mar, es otra playa frecuentada por surfistas a la llegas por carreteras secundarias llenas de trozos de terreno con vaquitas, no se si os lo he dicho pero Cantabria tiene vacas a montones, casi desde cualquier sitio las ves.

Os podría poner como llegar pero realmente lo más cómodo es poner Google Maps y dejarle hacer, os llevará sin pérdida por el camino más corto.

Sé que nos perdimos muchos lugares que merecían la pena como Comillas, donde solo hicimos una parada para comer pero por falta de tiempo no pudimos ver la Universidad ni el capricho de Gaudí. También nos perdimos Castro Urdiales, Potes, Laredo Bárcena Mayor… pero creo que es la escusa perfecta, como he dicho antes, para volver a poner rumbo al precioso Norte que tenemos en España.

Muchas veces nos empeñamos en irnos fuera cuando nuestro país es una joya que, al menos yo, tengo muchas ganas de explorar.

¿Habéis estado en Cantabria? ¿Qué es lo imprescindible para vosotros?

Hasta pronto

Cristina.

También te puede interesar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *