Una semana en Cádiz

Volvemos a la carga una semana más. Hoy os traígo un recorrido por los rincones más bonitos de la provincia de Cádiz. Espero que os guste, allá vamos!

En octubre estuve recorriendo con mi familia la provincia de Cádiz, visitamos playas, pueblos de interior, faros y no nos defraudó en absoluto.

Decidimos dividir nuestro viaje en dos fases, en la primera visitaríamos la costa, optando como campamento base por el pueblo de Conil de la frontera; en nuestra segunda fase, sin embargo, decidimos poner rumbo al interior de la provincia para asentarnos en Arcos de la Frontera y desde allí movernos por la zona.

Voy a dividir este viaje en dos entradas para que no se haga demasiado largo.

¿Dónde fijar nuestra base para movernos por la costa?

En esta primera parte del viaje decidimos hospedarnos en Conil de la Frontera en el Hostal Brisas de Conil, un “hostalito” muy mono, nuevo y que estaba muy limpio además de tener un precio estupendo. Os lo recomiendo un montón, además de todo lo anterior era muy silencioso y tiene una buena situación.

Mis recomendaciones

Conil de la Frontera y el Cabo de Roche

En Conil de La Frontera es obligatorio perderse por sus calles, todas ellas repletas de tiendas de ropa y artesanía. Es un pueblo blanco lleno de cuestas pero es muy ameno de recorrer porque no es excesivamente grande.

Recorrer el paseo Marítimo es un buen plan. Al inicio del mismo hay un puente que cruza una parte del mar que se adentra hacia el interior donde se inicia también la Senda C3 Conil-Trafalgar pasando por la Playa del Palmar para llegar finalmente al Faro de Trafalgar. Me hubiese encantado hacer esa ruta a pie o en bici pero como no fue posible lo dejo pendiente para cuando vuelva.

En Conil os recomiendo el Bar Sopa, donde probamos la primera hamburguesa de retinto y diferentes platos elaborados a base de atún, tan presente en la gastronomía gaditana. Realmente comimos bien en todos los lugares en los que hicimos parada pero este fue el que más nos gustó.

No dejes de acercarte hasta el Puerto de Conil. Se llega atravesando una carretera secundaria llena de pinos. Lo que más me gustó fue ver un montón de enormes anclas que usan para la almadraba. Imagino que la época de la almadraba tiene que ser un momento muy especial en la comarca y en la vida de las personas que allí viven.

Puedes continuar la carretera que lleva hacía Sancti Petri y acercarte a la zona del puerto. Toda la zona es preciosa. Os recomiendo que os dejéis llevar y vayáis haciendo paradas en lo que os vaya llamando la atención.

Caños de Meca y el Faro de Trafalgar

En nuestra segunda mañana en Cádiz decidimos empezar el día visitando el Faro de Trafalgar. Me gustó muchísimo la carretera que tienes que recorrer para llegar hasta allí. Una carretera costera con casas a lado y lado y situada en un entorno inigualable.  Para llegar hasta el faro hay que dejar el coche en la carretera y andar en torno a 1 km, no hay zona de aparcamiento así que imagino que en temporada alta será un hervidero de gente y no se podrá parar. Desde el faro hay unas vistas preciosas hacía la Playa del Palmar a la derecha, Caños de Meca a la izquierda y a un océano que se abre enorme ante nosotros.

Caños de Meca estaba desierto, no encontramos nada más que no unos surferos cogiendo olas pero se respiraba una paz enorme y es una barriada muy bonita. Es muy triste pensar que sólo una semana después, un montón de personas perdieron la vida intentando alcanzar la costa en las preciosas rocas que asomaban por encima del agua.

Barbate y el Parque Natural de La Breña

Continuado nuestro camino hacia Barbate desde Caños de Meca nos adentramos en el Parque Natural de la Breña, una extensión de pinos que recorre toda la costa y se extiende en el interior hasta Vejer de la Frontera. Nosotros atravesamos todo el Parque por la carretera que lo cruza llegando finalmente a la parte alta del puerto de Barbate. En mi familia es tradición parar en todos los puertos de las ciudades que visitamos, se nota que hay unos cuantos pescadores!. Dimos una vuelta por el puerto y nos quedamos impresionados con las bajadas y subidas de las mareas tan típicas del océano pero a las que nosotros no estamos acostumbrados puesto que vivimos en el Mediterráneo.

Por lo demás, el pueblo no tiene mucho más que ver. Volvimos a parar en la salida del pueblo hacía Zahara para ver el fenómeno que os comento desde otras perspectiva y observamos la bajamar y a los mariscadores que la aprovechaban para recoger sus capturas. Os dejo unas fotos para que los veáis vosotros mismos.

Vejer de la Frontera

Vejer me encantó. Me pareció un pueblo precioso. Es blanco por completo y en lo más alto te encuentras en un entramado de calles y esquinas que merece la pena inspeccionar a un ritmo lento.  No dejes de parar en el Bar Trafalgar para tomar una cerveza acompañada de una rica tortillita de camarón al “solecito”.

La mejor comida del viaje la tomamos probablemente aquí, en Venta Pinto, un restaurante situado en La Barca de Vejer, a las afueras del pueblo. Es una venta de carretera. No dejéis de probar la hamburguesa de atún, estaba para chuparse los dedos.

Cádiz

En nuestro tercer día en Cádiz tomamos camino hacia la capital de la provincia. Soy consciente de que con una mañana no es suficiente pero queríamos ver lo máximo posible, así que dejamos el coche en la puerta de la Catedral Vieja y recorrimos todo “El Malecón” gaditano hasta el Castillo de San Sebastián, era algo desconocido para mí y me sorprendió mucho, desde allí hay unas vistas preciosas hacia la Playa de La Caleta. Terminamos nuestro recorrido dando un paseo por el Barrio de la Viña para volver hasta nuestro coche y continuar nuestra ruta.

Chipiona y Sanlúcar de Barrameda

Si os soy sincera Chipiona no me gustó mucho. No vimos nada más que el Santuario de La Virgen de Regla, tan venerada en la zona, y el Faro. Nos movimos también hasta el monumento a Rocio Jurado, pero nada más, yo creo que se puede prescindir de la visita. Corregidme si no es así.

Sanlúcar , sin embargo, me pareció muy bonito, los edificios son preciosos y la desembocadura del Guadalquivir con Doñana en la otra orilla me dejaron sin palabras. Estábamos en el Bajo de Guía que tantas veces habíamos visto que cruzan los romeros en su camino rociero hacia Almonte, Huelva.

Hasta aquí la entrada de hoy, espero que no sea muy larga, he intentado resumir al máximo. En ocasiones nos empeñamos en viajar a lugares lejanos y si quiera conocemos nuestro país que es precioso, os animo a que visitéis esta parte de Andalucía, merece mucho la pena.

Hasta pronto.

Cristina

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